Salgo a la calle cuando la luz ambiental ya se ha deshecho de los haces artificiales de las farolas pero todavía se compone de un alto porcentaje de matices azules y violáceos. Tenues jirones de niebla blanquecina flotan a una breve distancia del suelo. La calle está tranquila; como solo lo están las calles de las ciudades pequeñas un domingo por la mañana. Me dirijo al quiosco pero me detengo una esquina antes. Fijo los ojos en el abanico de luz que los primerizos rayos de sol dibujan sobre la pared de su casa, tan blanca. Por encima de la tapia, pompones rojos, blancos y amarillos se mecen con el viento al tiempo que exhalan su intenso aroma a rosas. La puerta de la verja se abre. Una figura grácil se escabulle por ella. Hoy viste un sencillo playero azulón; va con la cara lavada y el pelo, negro, recogido en una fresca cola de caballo. Sus escuetas sandalias apenas parecen tocar el suelo cuando se acerca a mí con la sonrisa más deslumbrante que haya visto jamás. Me atusa el pelo con una mano y hablando bajito me acompaña hasta el quiosco. Damos un corto paseo hasta la plaza mayor, que todavía conserva las guirnaldas de San Juan y restos de confeti entre sus pulidas baldosas.
Regreso solo a casa. Mi anciana madre me abre la puerta y me ayuda a cruzar el umbral. Mis pupilas tardan unos instantes en aclimatarse a la penumbra que invadió nuestro espacio hace ya cinco años. No pienso en culpas ni en venganzas. Sólo desearía poder conversar con mi madre para que dejara de venerar el dolor dentro de estas cuatro paredes: ya no soporto más los muebles oscuros, las antiguas tapicerías de tonos indecisos y deslustrados por el roce, las negras ropas de ella, y la ausencia de luz en las estancias. Puedo comprender su desgarro pero no su obsesión por sacrificarlo todo en nombre del luto. Tengo que encontrar un modo de que Julia me ayude; sencillamente no se me ocurre cómo hacerlo desde esta silla motorizada que ha tomado el relevo a mi esqueleto pero no es capaz de hablar.
De pronto mi madre regresa de la cocina con un esbelto jarrón blanco y un leve destello en la mirada. Me desconcierta este minúsculo cambio de actitud y me pregunto si estaré logrando comunicarle mis deseos a pesar de todo… Entonces, se me acerca y recoge algo de mi regazo: tres enormes rosas — una blanca, una amarilla y una roja —, que de inmediato pasan a presidir la mesa del comedor. Y con ellas, la luz diurna que mi madre les concede con un nervioso subir de persianas.
Julia, te debo una. No, mejor tres.
20 (ir)reverencias:
3 flores, 3 colores, 3 favores.
Cuánta densidad, cuántas historias ocultas pero sugeridas tras esas leves pinceladas que surcan el decorado de una descripción literaria a más no poder...
En esta nueva y brillante "reencarnación blogueril" que has comenzado con el post anterior me estás dejando boquiabierto, estimada Bugs. ¿Por qué no te habías puesto antes a escribir este tipo de cosas?
Será que ahora, con la nueva plantilla "botánica", una liebre como tú se siente en su salsa, ¿no?
Y he borrado el comentario anterior porque, con la emoción, me había saltado dos o tres letras por línea: olvidaba que mi personaje va despacito. El que va rápido es el tuyo.
M'agrada com escrius, sí :-)
Petons.
N.
....
¡Coño! ¡Te has puesto las pilas pero de qué forma! Y encima diseño nuevo y todo. ¡Menudo retorno, hija!
Saludos desde el más allá...
BACCD (exDusch, in other words)
mmmm.... :) m'ha agradat.
Eula
Maco, maco.
Me gusta cómo juegas con la luz y los colores... me gustan los relatos sensitivos ;)
Besicos
Coño Irre, menuda vuelta estás teniendo... qué barbaridad :)
Qué gustazo leerte así, de verdad :)
( A mi me da para un par de lecturas más. Ya se sabe :) )
Me gusta el tema, muy Lorquiano, también las historias cruzadas de Madre, hijo y Júlia, la sugerencia de distintas formas de afrontar el duelo, y de como la luz siempre esta al final del túnel.
Tan solo una pequeñísima crítica...¿no pones demasiados adjetivos?
Joako, si a ti te parecen demasiados, seguramente es porque hay demasiados.
Intentaré moderarme en la adjetivación y, si acaso, convertir algunos adjetivos en complementos del nombre o en perífrasis.
;)
Muchas gracias por la crítica constructiva. Con lectores como tú, da gusto currárselo.
Tú, digo Yo, este... aprovecha ahora, que luego nunca se sabe. :P
Belén, celebro que te guste. si te fijas, en este relato abunda la descripción visual porque la vista es prácticamente lo único con que el personaje puede percibir su entorno, y en eso se recrea, mientras que en el relato anterior, la descripción se basaba ante todo en sensaciones táctiles por ser el protagonista ciego.
:)
Sergio, jejeje, como la trilogía de Kieslowski, ¿eh?
:)
Me alegro de volver a verte por aquí después de tanto tiempo sin hablaros.
Mr. Walker, me abruma usted con su efusividad.
:)
Lo cierto es que había escrito ya alguna tontería tipo relato en este blog hace ya años. Pero sí, llevaba demasiado tiempo en dique seco por lo que parece.
Me alegra saber que le entretienen mis escritos. El placer es mío, créame.
Ah, y sí. Mi nuevo "huerto" me da vidilla; ¿ha visto qué hermosos tomates? jeje.
N., em fas feliç, doncs.
:D
LaRepo... ¿? [Así que mutante, ¿eh?] ¿Me vas a dejar con la doble incógnita?
:P
BACCD, a ver lo que me dura... :P
Oye, ¿y esas siglas?
Eula, almenys aquí no hi ha sang, no? jeje. Merci per comentar, reina.
:)
Dintel, gràcies!
:)
Besos y buenas noches a tod@s.
Excelente. Un relato lleno de matices, cuasi invisibles.
BACCD = Bloguera Antes Conocida Como Dusch. La originalidad me desborda.
vaya, vaya. m¡'agrada molt.
Raúl, muchas gracias.
:)
BACCD, ¡jajaja! :D
Elèna, me n'alegro molt, doncs.
:)
Cambio de look en el blog, relatos con historias sólidas y bien escritas, me gusta mucho todo lo que estoy viendo.
Enhorabuena!!
bss
Menudo REBIRTHING!!! Grande.
Un gusto leerte y seguir tu curso, fluir con tu discurrir. Me gusta. Y me encanta tu retorno
Frab, muchas gracias.
:)
Me alegro de que te guste.
Jirafilla, pues ya ves. Aunque yo sigo siendo igual de canija, ¡jajaja!
;)
Raquel, cualquier día vuelvo a mis comidas de coco y demás... De hecho están al caer. :) A mí me encantas tú.
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